La Quebrada de Humahuaca se ubica al noroeste de Argentina, en la provincia de Jujuy. Es un valle andino de 155 kilómetros de extensión, flanqueado por altas cadenas montañosas y cavado laboriosamente por el río Grande, ubicado a más de 2000 metros de altura. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el 2003.
Los pueblitos quebradeños enlazan historia y tradiciones de raíces ancestrales. Se trata de un paisaje cultural único en el mundo, ya que los pueblos indios de la zona conservan creencias religiosas, ritos, fiestas, arte, música y técnicas agrícolas que son un patrimonio viviente.
La Quebrada de Humahuaca es la combinación perfecta entre paisaje espectacular y riqueza arqueológica. Al llegar uno se siente que ha entrado realmente al continente americano. Sus habitantes actuales son mayoritariamente de la etnia coya. La quebrada fue escenario de distintas culturas ancestrales de 10.000 años de antiguedad, entre ellos los omaguacas, que le dieron nombre al lugar.Humahuaca suele traducirse como "Río Sagrado", antiguo símbolo de lo que sólo cambia para seguir siendo lo mismo.
Actividades
Circuitos turísticos de interés cultural y arqueológico. Trekking, montañismo, cabalgatas. Avistaje de flora y fauna.
Su Paisajes de color dan marco a un conjunto de pueblos, con casas de adobe, capillas históricas y ruinas prehispánicas, donde el tiempo parece haberse detenido.
Uno de los más bellos es Purmamarca, población indígena enmarcada por el Cerro de los Siete Colores, cuyos estratos reflejan diversas edades geológicas. Más adelante, en Maimará, hay una extensión de franjas de colores sobre las montañas, denominada "La Paleta del Pintor". Uno de los principales atractivos de esta quebrada es el Pucará de Tilcara, una población fortificada construida por los nativos omaguacas en épocas precolombinas.
El monolito que marca el Trópico de Capricornio es donde el día 21 de junio se celebra el Inti Raymi (Fiesta del Sol), celebración de antigua tradición aymará que se hace, en el momento que comienza el solsticio de invierno, para recibir el nuevo ciclo agrícola. Humahuaca fue fundada por los españoles a fines del siglo XVI. En su Iglesia y en el Museo del Carnaval Norteño hay un complejo panorama de los usos y costumbres de la región. A 12 Km están las misteriosas ruinas de los andenes de cultivo de Coctaca con numerosas cuadrículas de pircas.
Podemos encontrar innumerables restos del pasado prehispánico, entre ellos pucarás, antigales y pinturas rupestres, diseminados por toda la zona. Persisten en la zona costumbres anteriores a la colonización, notorias en las celebraciones comunitarias. Una parte de ellas se asocia al calendario agrícola, tales como la minga y la señalada; otras a las fiestas patronales, como los misachicos, el culto a los difuntos, los pesebres vivientes. Uno de los ritos más importantes es el culto a la Pachamama. Algo para recomendar en esta zona son los carnavales, con un rápido ciclo entre el Desentierro y el Entierro, con entusiasta participación popular
Costumbres del lugar
En los pueblos que forman parte de la quebrada jujeña, la mayoría de los restaurantes y comedores funcionan en las casas y son atendidos por familias enteras, que se afanan en el preparado de locros, humitas, tamales y cabrito asado, entre otras delicias autóctonas. Los tamales son comidas típicas que tienen maíz y carne de cerdo envueltos en hojas de chala. Los lugareños son muy amables y disfrutan atendiendo a los turistas, entrar a un almacén purmamarqueño es toda una nueva experiencia, tras el intercambio de saludos el dueño y sus familiares del establecimiento a cada uno.Generalmente sobre el mostrador se ven apiladas bolsitas de hojas de coca.
El “coqueo”, como se le dice al acto de mascar estas hojas, es una técnica heredada de los antepasados aborígenes que aún hoy utilizan los lugareños para resistir duras jornadas de trabajo o para acompañar las copas en las reuniones nocturnas. Desde tiempos sin memoria, las hojas de coca estaban en los ritos del pueblo inca. El coquero (quien masca las hojas de coca) forma un bolo con ellas llamado acuyico (mascada) y lo coloca entre las mejillas y la mandíbula dejándola allí por horas, provocando una abundante salivación. La hoja no debe partirse ni desmenuzarse; se la ovilla con la lengua, una sobre otra, metódicamente. En el noroeste Argentino, sobre todo en Jujuy y Salta, son muchísimos los adeptos a este suave alcaloide; la emplean para combatir el sueño, el hambre, la sed y el cansancio. Los turistas las compran por curiosidad o para evitar el apunamiento por disminución de oxígeno que provoca la altura.
Qué comprar
Alfarería omaguaca: vasijas con formas de toritos o rostros de hombre o mujer.
Orfebrería jujeña: exvotos, mates y utensilios para el hogar. Filigrana de plata, única en el país.
Tejidos: ponchos de pelo de oveja o llama y tejidos finos de fibra de alpaca.
Artesanía: tallas en madera de palo santo o cardón, cestería, trabajos en cuero e instrumentos musicales autóctonos.






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